
El nombre o el apodo que nos pongan o elijamos nos marca, nos define. Y viendo que esta semana entró una compañera nueva me di cuenta de que ya no me siento taaan "Burbuja". No me siento tan dulce, tan ingenua, tan, tan... "lluvia de corazones".
Cuando sos pibe y vas a la escuela es casi imposible que no consigas un apodo, pero los de este tipo suelen ser ofensivos, por ejemplo yo tenía una compañera que por jugar al fútbol le habían masculinizado el nombre; a otro, como tenía el apellido de un animal, no dejaban de decirle o hacerle cosas; a otra de las chicas que tenía el pelo cortito le decían que tenia un casco e intentaban sacárselo a la fuerza.
Por eso lo vengo meditando hace tiempo y parece que finalmente me decido a cambiar de apodo. Pero, ¿cuál sería el mejor? ¿Con cual me sentiría mas cómoda?
Lo pensé y mucho y finalmente me decidí por "Blume". Las razones no importan, si no que me siento cómoda con él.
Así que hagamos como las mariposas: ¡salgamos de nuestras crisálidas y demostrémosle al mundo quiénes somos realmente!